Es indescriptible la alegría que produce ver un sueño hacerse realidad, ver que la construcción de esta escultura genera talentos movidos por el amor a la cultura, es ver personas que se inspiran en dar lo mejor de si, es ver personas que se suman al proyecto y contribuyen con materiales y mano de obra, en fin uno se contagia de la buena vibra que se percibe en la identidad de los Kalwas que toma vida a través de la escultura.